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La primera persona

Hace unos días pensé en hacer un album con fotografías de la primera persona a la que viera cada mañana. Con un curro como este, viajando tanto y sin pareja fija pensé que podría salir un curioso mosaico de una vida que se va compartiendo en su camino con otras vidas, a veces elegidas y a veces al azar. Lo que no pensé es que la primera persona a la que ves por la mañana te puede joder el día de un plumazo, así, en unos segundos, sin inmutarse demasiado. Tampoco daré más detalles de este asunto porque lo que quería contaros hoy (eoooo, hay alguien ahí?) es que lo que empezó como un día de mierda ha acabado convirtiéndose en algo bastante chulo. Igual os voy a contar cosillas sin importancia, cotidianas, pero que me han sacudido un poquito el corazón. La primera me ha pasado en la Embajada de España, donde tenía que gestionar unos papeles. Allí estaba yo esperando tranquilamente cuando han entrado dos hombres y una mujer, pinta total de turistas, que según me han visto me...

Casilla de salida: Addis Abeba

En los años de Instituto, cuando todas mis amigas comenzaban a tener novios y yo no tenía pensaba que a los 23 yo también lo tendría, porque a esa edad todo el mundo está ya en pareja. Cuando llegaron los 23 y seguía sola pensé que sería cuestión de tiempo, ya que entre los veinte y los treinta la gente se empareja y empieza a tomar las grandes decisiones de la vida: compartir casa o comprársela, encontrar un trabajo y hacer planes de futuro. Según han pasado los años me he dado cuenta de que ese modo de vida, tan clásico en una sociedad patriarcal, y que nos han inculcado desde nuestra más temprana edad a través de la familia, la escuela y todos los estímulos exteriores (medios de comunicación, manifestaciones artísticas, etc.) no se correspondía con la realidad o, al menos, con mi realidad. ¿Quizás esos patrones no sirven para todo el mundo? ¿Será que cada uno finalmente elige, consciente o inconscientemente, el tipo de vida que quiere? ¿Y es posible que esto sea una elección per...

Historias de borracha en Dakar. Sobreviviendo. Toma II

Pues mira, esta vez me ha importado menos que no vinieras. Que me regalaras los oídos y me pusieras la miel en los labios para luego, simplemente, desaparecerte del mapa. Esta vez dudo de ti, y no de mí, consciente de que yo he hecho lo que debía y tú te has portado como una rata. Y feliz. De no tener la obligación de pensarte desde el rencor ni de ejercer de mujer despechada. Feliz de poder olvidarte al minuto siguiente para seguir con mi vida –y aún así qué lástima porque quién sabe lo que podría haber pasado si. Feliz de que otros labios besen mis labios y ya no recuerde ni como te llamas.

Historias de borracha en Dakar. Sobreviviendo. Toma I

Es difícil la originalidad. Intento pensar en cómo me siento y sólo me vienen a la mente frases de canciones que alguien ha cantado ya, que alguien ha vivido ya, que alguien ha sentido ya. Seguro que cada individuo puede aportar algo al conjunto de la humanidad pero ahora, sinceramente, no me veo capaz.   Últimamente veo pocas cosas de verdad a mi alrededor y esto, poco a poco, empieza a hacer mella en mi. Una, con el tiempo, se ha acostumbrado a construirse un caparazón que lo resista todo pero, francamente, hasta qué punto merece la pena tener que tragarse, -tener que tragar- con todo lo que consideramos importante en la vida?   De todas las cosas que he vivido en los últimos meses, lo que menos soporto es precisamente eso, la falta de realidad, una realidad en la que las relaciones son de pura supervivencia, de interés, almas ficticias. Y me está haciendo polvo, sin darme cuenta se me está instalando encima una poussière que no sé cómo me voy a sacar de encima, aunque...

What I want

Tengo ganas de abrazarte y de besarte, de olerte, de mirarte, de sentirte, de palparte. Tengo ganas de recorrerte y descubrirte, de morderte, de tocarte, de aprenderte y enseñarte. Tengo ganas de quererte.

Sweet Melon morning

Nos queremos mejor cuando no estamos juntos, cuando nos queremos en la distancia: cuando yo te pienso y tú me piensas, cuando me despierto y entre sueños oigo tu voz, cuando nos dejamos. Nos queremos mejor cuando planeamos querermos y saboreamos cada día, cada minuto y cada segundo que nos tenemos sin tenernos. Nos queremos mejor cuando nos echamos de menos en cada momento feliz, en cada detalle insignificántemente hermoso, en cada risa que no compartimos. A veces nos queremos mejor y otras, melon dyali , nos queremos como podemos.

Dou-dou-dou-dou-dou-dou!!!