martes 24 de noviembre de 2009

Historias de borracha en Dakar. Sobreviviendo. Toma I

Es difícil la originalidad. Intento pensar en cómo me siento y sólo me vienen a la mente frases de canciones que alguien ha cantado ya, que alguien ha vivido ya, que alguien ha sentido ya. Seguro que cada individuo puede aportar algo al conjunto de la humanidad pero ahora, sinceramente, no me veo capaz.

 

Últimamente veo pocas cosas de verdad a mi alrededor y esto, poco a poco, empieza a hacer mella en mi. Una, con el tiempo, se ha acostumbrado a construirse un caparazón que lo resista todo pero, francamente, hasta qué punto merece la pena tener que tragarse, -tener que tragar- con todo lo que consideramos importante en la vida?

 

De todas las cosas que he vivido en los últimos meses, lo que menos soporto es precisamente eso, la falta de realidad, una realidad en la que las relaciones son de pura supervivencia, de interés, almas ficticias. Y me está haciendo polvo, sin darme cuenta se me está instalando encima una poussière que no sé cómo me voy a sacar de encima, aunque lo intento.

 

Lo intento con todas mis fuerzas. Intento recordar cada momento que he vivido de verdad, cada persona a la que he querido con toda mi alma, cada segundo de mi vida que me gustaría rescatar una y mil veces. Y eso me da la fuerza para seguir adelante per,o a qué precio?

 

Muchas personas han pasado por mi vida en estos últimos años, en estos últimos países, en estos últimos trabajos, en estas últimas vidas que me he ido construyendo una tras otra intentando encontrar mi sitio. De algunas he aprendido mucho, a otras las he amado profundamente –o, en cualquier caso, lo mejor que he sabido-, y con otras he compartido cosas que harán que estén conmigo para siempre.

 

Y sin embargo, a pesar de toda esa mochila, a veces una no sabe cómo enfrentarse a las cosas, o nada es suficiente, o ningún sentimiento tiene sabor a chocolate blanco, ni a zumo de naranja y fresa, ni al último beso que me das por la mañana después de hacer el amor dulcemente antes de irte a trabajar sabiendo que yo me quedo remoloneando entre las sábanas.

 

jueves 6 de agosto de 2009

What I want

Tengo ganas de abrazarte y de besarte, de olerte, de mirarte, de sentirte, de palparte.

Tengo ganas de recorrerte y descubrirte, de morderte, de tocarte, de aprenderte y enseñarte.

Tengo ganas de quererte.

viernes 26 de junio de 2009

Sweet Melon morning

Nos queremos mejor cuando no estamos juntos, cuando nos queremos en la distancia: cuando yo te pienso y tú me piensas, cuando me despierto y entre sueños oigo tu voz, cuando nos dejamos.

Nos queremos mejor cuando planeamos querermos y saboreamos cada día, cada minuto y cada segundo que nos tenemos sin tenernos.

Nos queremos mejor cuando nos echamos de menos en cada momento feliz, en cada detalle insignificántemente hermoso, en cada risa que no compartimos.

A veces nos queremos mejor y otras, melon dyali, nos queremos como podemos.

domingo 14 de junio de 2009

Dou-dou-dou-dou-dou-dou!!!

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domingo 19 de abril de 2009

Doudou

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miércoles 18 de marzo de 2009

Casumai!!!!

Así como sin darme cuenta estoy empezando una nueva etapa laboral. Anoche aterricé en Dakar, Senegal, después de un vuelo en compañía bastante friki, que me ha sorprendido menos de lo que creía. Tampoco el fenómeno de la "negritud", al que dicen que cuesta adaptarse, me ha parecido demasiado llamativo a primera vista.

Me pesa un poco el corazón, la verdad, de mi gente dejada atrás y no tengo tantas ganas de enfrentarme a la soledad en mayúsculas, no por no tener recursos o no saber cómo afrontarla, simplemente porque preferiría que no fuera la mejor opción. Y, en realidad, tampoco tiene por qué serlo. Me dejaré cautivar por la magia de la Africa negra, la alegría de sus gentes, sus músicas, sus ritmos, las sonrisas de sus niños.

Para compartir eso, entre otras cosas, estamos aquí.

sábado 28 de febrero de 2009

Mshiu

Ya lo conozco. El ritual de las despedidas, la nostalgia antes de partir, la sensación de estar en casa, en tu ciudad, en tu ambiente. La gente que conforma tu entorno dividiéndose en los que probablemente no vuelvas a ver nunca, los que de repente te encontrarás un día cualquiera –lejano- en otro contexto y te recordarán los buenos tiempos, los que has querido, los que quieres, los que te quieren, los que te llevas dentro, los que te llevan dentro.

Me voy –lo sé porque tengo un billete de avión, las maletas llenas de cosas, preparo paquetes con lo que heredaré a cada uno de mis amigos, hago cenas de despedida, digo adiós, hasta pronto, inshallah - y sin embargo sé que seguiré aquí. Y esa sensación también me es familiar.

Me voy de puntillas, despacito, sin querer irme. Me voy con la boca pequeña.